Lunes negro: el coronavirus podría afectar tu emprendimiento

Mientras el coronavirus de Wuhan se propaga sumando casi 114.000 casos en 110 países del mundo, el lunes pasado marcó la peor jornada bursátil de los últimos 29 años. El lunes negro fue un duro revés para los mercados: en Asia, un derrumbe del 20% en el precio del petróleo culminó con el índice Brent en 36 dólares por barril, y el WTI en torno a los 33, arrastrando en su caída a todas las bolsas del mundo.

En Wall Street, las pérdidas se acercaron al 8%. El Dow Jones sufrió su peor embate desde el 2008, con una baja de hasta el 7,79%. El Nasdaq, por su parte, cedió un 7.29%, y el S&P 500 bajó un 7.6%. En Latinoamérica se replicó el desplome con bajas del 12,31% en Brasil, y del 13,81% en Argentina.

La puja por el precio del petróleo, la mayor amenaza.

Con su peor jornada en los últimos tres años, México no pudo sostener su peso, que llegó a cotizar 20.16 contra el dolar, ni la baja del 6,55% en sus mercados. Chile cayó un 4,58% y Perú vivió una corrida que culminó con una caída del 11,39%. Europa, devenida nueva zona roja del Covid-19, tuvo caídas estrepitosas con pérdidas del 7,64% en el Eurostoxx50, apenas menor que la jornada posterior al referéndum del Brexit.

Lunes negro: porqué el Coronavirus afectó a los mercados.

En el colapso de los mercados bursátiles confluyen varios factores. Por un lado, el fin de semana previo al lunes negro, China había difundido datos negativos referidos al comercio. Por efecto del coronavirus, las exportaciones chinas se desplomaron un 17% en el primer trimestre del año, y las importaciones cayeron un 4%. Cabe destacar que China representa el 17% del PIB mundial (Bloomberg). Con la crisis epidémica en Wuhan, el dato podría reducirse hasta medio punto según Oxford Economics.

Además, China es el comprador de energía número uno del mundo, con USD 2,5 billones de crudo adquirido en el 2017 (OEC). Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), la caída de la demanda debido al cierre de las operaciones chinas y los trastornos en el transporte a nivel mundial prometen retacear 90.000 barriles de crudo por día en el 2020.

Una merma en los volúmenes de compra que impacta directamente en los países de la OPEP y en Rusia. Un dato a destacar: a principios del 2020, el precio del Barril Brent giraba en torno a los USD 70. Tras la epidemia de coronavirus, rondaba los USD 55. En el lunes negro, se desplomó hasta tocar los USD 31, rozando la línea roja de 30, que significaría ganancias nulas.

La amenaza de una guerra de precios en el petróleo.

Antes de que estallara el coronavirus, la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Rusia habían acordado mantener los precios estables, entre 50 y 60 dólares por barril. Con las consecuencias del Covid-19, la semana pasada, la OPEP y Rusia intentaron -en vano – un acuerdo en torno a los niveles de producción. Riad y sus aliados desean elevarlos, para sostener sus cuotas de mercado.

Rusia, por su parte, quiere recortar  la producción en 1,5 millones de barriles, para impulsar una suba de precios.. El no-acuerdo despertó el temor de una guerra de precios en el petróleo, que arrastró a los mercados bursátiles a la baja.

El anuncio oficial de la gradual reducción de casos en China y la inyección de liquidez impulsada por Japón aplacaron levemente la furia bursátil del lunes. Las plazas de Shanghái (+1,82%) y Shenzhen (+2,65%) mostraron una recuperación notoria. Hong Kong recuperó casi dos puntos (+1,86%) y Tokio ganó un 0,85%.

Los EEUU prometieron anunciar medidas económicas de estímulo, como rebajar impuestos y ayudar económicamente a las empresas. Además, el Departamento de Energía estadounidense decidió suspender la venta del crudo proveniente de reservas estratégicas, para que se estabilicen los precios de mercado. Al cierre, el principal índice bursátil norteamericano, el Dow Jones, registró una suba del 4,89%.

En el rumbo opuesto, Europa, nueva zona roja del coronavirus, tuvo una jornada más calma, pero siguió acumuló pérdidas con el peor cierre para el Ibex español (-3,2%) y bajas más leves para el Dax alemán (-1,41%) y el CAC francés (-1,51%). El peor desempeño de la jornada fue el de Rusia, bajo fuego en el conflicto con la OPEP. Moscú vio desplomar su moneda un 4% contra el dólar y su benchmark RTS cayó un 13,2%, en el día más sombrío desde diciembre del 2018.

Cómo la fluctuación bursátil impacta en LATAM

Al día siguiente del lunes negro, las principales plazas de Latinoamérica se plegaron al efecto rebote con viento del norte. El IPC de México cerró por encima del 2%. El Merval argentino repuntó un 8% y el Bovespa de Brasil escaló un 6,86%. Chile, un poco más tímido, recuperó un 0,86%.

Con ingresos fiscales dependientes del valor de mercado del crudo, los países más golpeados por el colapso del crudo son Venezuela, Ecuador y Colombia. México es un caso aparte: si bien para Pemex será un duro revés, el país ha logrado diversificar su economía. Además, la nación azteca ha tomado recaudos ante la posibilidad de un derrumbe petrolero.

Para Venezuela, cuya economía depende en un 90% del petróleo, ya era difícil afrontar las sanciones de EEUU y la baja en la producción. Ahora, la caída en los precios internacionales del petróleo es una verdadera pesadilla. Con menores ingresos derivados del petróleo, será más difícil saldar las deudas contraídas con Rusia y China.

En términos generales, ante una situación de derrumbe de los mercados, la tendencia de los inversionistas es migrar a opciones de menor riesgo y mayor calidad. Sin embargo, hay un dato curioso: durante el lunes negro, el oro brilló solo al inicio, para cerrar con una suba de apenas el 0,20% en comparación con el viernes pasado. Según comentó a El Cronista el analista Julius Bayer, el comportamiento anómalo del oro puede deberse a la necesidad de algunos inversores de vender sus posiciones en oro. Y esto, para cubrir sus pérdidas en otros activos.

El acceso al crédito probablemente sea fluctuante y apostar a la liquidez sea la mejor opción.

Repercusiones del Covid-19: cómo proteger a las grandes empresas y PyMES

Ya se trate de una empresa o una PyME, las repercusiones del Covid-19 pueden afectan el funcionamiento de cualquier organización en varios frentes. Velar por el personal, sostener la productividad, la solvencia y la liquidez de la empresa son algunos puntos importantes que debemos considerar.

  • Informar a nuestros empleados.

El primer punto es informar a nuestros empleados sobre las recomendaciones para evitar el contagio. En cada país, el Ministerio de Salud, a través de diferentes comunicados establece pautas de higiene y recomendaciones. Es importante que, como empresa, tomemos la responsabilidad de garantizar el acceso a esta información para proteger a nuestro personal.

  • Protocolos de actuación.

Debemos prever protocolos de actuación ante la sospecha de un caso de coronavirus entre el personal. Igualmente importante es capacitar al personal sobre estos protocolos, y estar preparados con los mecanismos predispuestos por las autoridades. Al mismo tiempo, determinar un plan de acción que abarque aspectos sanitarios, laborales, productivos y financieros.

  • Planes de contingencia: sostener la productividad.

Una epidemia también puede ser una oportunidad para las PyMES que siguen atadas a las tareas rutinarias y administrativas. En caso de decretarse el aislamiento de la zona, o de surgir casos entre el personal, la empresa debe estar preparada para continuar con sus actividades.

Apostar a soluciones digitales para los procesos contables, las tareas administrativas y la gestión de nóminas en este contexto es una excelente opción. No solo permitirán que la organización siga funcionando con sus empleados trabajando desde casa. También otogarán  al personal más tiempo, para dedicarse a tareas más estratégicas y de mayor valor.

  • Prever mecanismos de comunicación virtual.

Para estar preparados ante un brote epidémico, tendremos que evaluar la incorporción de plataformas de trabajo en línea, para sostener la comunicación mientras se desarrollan las tareas de forma remota. Además de las soluciones digitales, podemos recurrir a otras herramientas en la Nube para realizar videoconferencias, compartir archivos y trabajar en equipo con una comunicación fluida.

  • Sostener la liquidez.

Un escenario de incertidumbre siempre conlleva mayores dificultades para acceder a créditos bancarios. En estas situaciones, es más prudente invertir en alternativas de bajo riesgo y gran liquidez, que permitan afrontar las deudas en el corto plazo. También es importante una rápida disponibilidad de efectivo, para poder hacer frente a situaciones de fuerza mayor.

Aunque el número de contagios en Latinoamérica sigue siendo muy bajo en comparación con el resto del mundo, los porcentajes de crecimiento son preocupantes. Desde que aterrizó en Brasil, con el primer caso el 26 de febrero pasado, el Covid-19 ya suma 132 personas infectadas en América Latina.

La epidemia se ha extendido a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, México, Panamá, Paraguay y Perú. Hay que destacar que virus se expande rápidamente con temperaturas menores a 27 grados. En quince días comienza el otoño en el Hemisferio Sur, y las posibilidades de propagación aumentarán.

Lejos del alarmismo, considerar planes de acción y contingencia que sirvan para “blindar” (dentro de las posibilidades) a nuestro emprendimiento, así como a nuestro capital humano, es siempre la mejor respuesta en momentos de crisis.

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