Cinco beneficios del ajuste por inflación

La pérdida del poder adquisitivo de la moneda torna indispensable el ajuste por inflación de los estados económico financieros. Resultados ficticios tienen lugar si no se aplica este procedimiento.

La inflación se puede definir como el aumento generalizado y sostenido de los precios durante un cierto período de tiempo. Cuando esto ocurre sabemos que no es lo mismo tener una cierta cantidad de pesos nominales hoy que hace un cierto tiempo atrás. La capacidad de compra de esos pesos se ve reducida con el paso del tiempo y hará necesaria una mayor cantidad de pesos para comprar la misma cantidad de ciertos bienes.

Cinco beneficios del ajuste por inflación

Si bien puede parecer un proceso tedioso y al que muchas organizaciones se resistían ya que lo veían simplemente como un trámite burocrático, es importante saber que es una herramienta crucial para la toma de decisiones y se puede simplificar mucho su labor.

Los sistemas de gestión y contables, contemplan la posibilidad de realizar dicho ajuste permitiendo clasificar las cuentas contables en monetarias y no monetarias y aplicando directamente los índices sobre dichas partidas. De esta forma se puede obtener los reportes en moneda nominal u homogénea con solo un click. Algunos beneficios indiscutibles de la práctica del ajuste por inflación son:

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El ajuste por inflación permite un márgen de ahorro que ayuda a recobrar parte del poder adquisitivo.

  • Permite medir los resultados económicos de forma adecuada

La Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (FACPCE) estableció que a partir de los ejercicios cerrados el 1ro de julio de 2018, se exige volver a aplicar el Ajuste por Inflación Contable. La última aplicación de este procedimiento, había sido para los ejercicios cerrados en Marzo de 2003.

Las cuentas “monetarias” no se reexpresan ya que se encuentran expresadas en moneda de cierre. Las cuentas “no monetarias” incluyen por ejemplo los bienes de cambio, bienes de uso, activos intangibles y patrimonio neto. Los índices que se utilizan que incluyen al IPIM y al IPC son los indicadores de la pérdida del poder adquisitivo. Estos índices se aplican sobre las cuentas que no están expresadas en moneda de cierre o lo que se conoce como cuentas “no monetarias”.

De cada partida se deberá realizar la anticuación, es decir buscar la fecha de origen o de ingreso contable para poder aplicar luego el índice de ajuste, obtener la reexpresión y como contrapartida acumular el resultado por la exposición de esos activos a la inflación. En este proceso se debe verificar siempre que el valor reexpresado de los bienes no supere su valor recuperable.

De esta forma el Ajuste por inflación permitirá perfeccionar la expresión del patrimonio y reflejar la pérdida o aumento de valor de ciertos activos y pasivos ante las variaciones de la moneda.

  • Colabora a determinar la capacidad contributiva real del contribuyente

La ley 27.430 de Reforma Tributaria promovió el retorno del ajuste por inflación impositivo y su aplicación según los índices acumulados a partir del 1 de enero de 2018. La ley 24.768 modificó los índices a utilizar y estableció un régimen de transición que actualmente está vigente. El procedimiento establecido en la ley comprende un ajuste estático y otro dinámico.

Las cifras históricas o expresadas en términos nominales distorsionan la base imponible de los impuestos. No aplicar el ajuste por inflación contable e impositivo implica determinar impuesto sobre una capacidad contributiva ficticia o no computar ganancia por inflación, en el caso de empresas altamente endeudadas según el caso, por ejemplo.

  • Ayuda a conocer la real evolución en un contexto inflacionario

La homogeneización de las partidas que componen los estados contables, permite asegurar la comparabilidad con ejercicios anteriores. Además de clarificar los índices de solvencia y rentabilidad, incrementar las herramientas para el control de gestión. Contar con información actualizada es clave para la gestión de control de los activos.

  • Posibilita cuantificar el resultado por la exposición a la inflación de los activos

En un contexto inflacionario, toda organización que cuente con un exceso de activos monetarios va a perder poder adquisitivo. Y toda aquella que mantenga un exceso de pasivos monetarios va a ganar poder adquisitivo. Esto siempre que no se realice un mecanismo de ajuste. Con la práctica del ajuste por inflación, dentro del patrimonio neto, se incluye la reexpresión a las cuentas de resultado, que sumará finalmente en una línea el RECPAM, es decir el resultado por la exposición a la inflación de los activos.

  • Favorece los análisis de costos

En tiempos de inflación gestionar costos se vuelve crucial. La brecha entre la cotización de la mercadería y la entrega por parte del proveedor da lugar a maniobras que pueden generar altos costos si no se tienen bajo control. Manejar el nivel de liquidez adecuado para no recurrir al endeudamiento a tasas de interés elevadas también es un gran desafío. Una buena gestión del stock y de ventas que contemple la rotación necesaria de la mercadería para generar liquidez y no perder ante la brecha entre la entrega y cobro con los clientes es determinante.

La registración diaria a valores nominales requiere de un proceso de ajuste para presentar cifras homogéneas y comparables en el tiempo. Contar con una herramienta de gestión que facilite dichos cálculos obteniendo reportes básicos en valores históricos y ajustados por inflación representa una gran ventaja para simplificar dicho procedimiento complejo.

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